lunes, 18 de noviembre de 2013

Un buen título cuenta bien la noticia en la época digital

Xiaoling Wang*
“República Centroafricana, la Cenicienta que se convirtió en fantasma” es el título de una noticia sobre las revueltas del país que se reporta por el diario digital Elmundo.es [1]. Éste título no aporta información suficientes sobre el acontecimiento porque es difícil conocer cuál es el foco de la noticia. 
Como expresión retórica, la metáfora se utiliza para describir o calificar cosas a través de algo semejante, por lo que podemos lograr información extra que va a ayudar a comprender las informaciones originales. Sin embargo, la semejanza entre lo literal y lo metafórico depende de la percepción del autor, o mejor dicho de los conocimientos que le han sido inculcados por su sociedad. Por eso, es muy posible que se produzca un malentendido o confusión en una metáfora relacionada con un aspecto cultural. 

Por ejemplo, la frase “ponerse como un flan” se refiere a que la persona está muy nerviosa, debido a que flan es un dulce muy delicado y si lo mueves va a temblar como si estuviera nervioso. Pero en caso de que los lectores sean de países en los que no se conoce el postre del flan, como China, esta metáfora no revela información, sino que la ensombrece. Lo mismo ocurre en el título citado, la metáfora “Cenicienta” y “fantasma” implican muchos antecedentes culturales que van a apartar a los lectores. 
La fuente de esta noticia es la agencia Reuters, y el artículo original se tituló así: “Bozize ouster is latest power grab in Africa's ‘phantom state’” [2] (La expulsión de Bozizé es la última usurpación de poder en el ‘Estado fantasma’ de África). Este título consistía en muchas informaciones como el protagonista, el suceso y el lugar, etc. Aunque hay una metáfora que no se puede entender muy bien, hará posible atraer el interés de los lectores para saber cuál es el “Estado fantasma”. 
En cambio, en Elmundo.es no se conservan las informaciones válidas de la noticia, sino que añade una metáfora más culta. 


s sabido por todos que necesitamos informaciones válidas para arreglar nuestra vida. Si el título no satisface esa necesidad, no nos interesa continuar leyendo toda la noticia. Sobre todo, en la época digital, lo que contrasta con la explosión de información es la escasez de recursos de la atención de la gente. Entonces, podemos decir que el propósito fundamental del titular debe ser tratar de captar la atención de los lectores y transmitir una información válida. Como dice la investigadora Ureta [3] , “la necesidad de evitar cualquier posible confusión interpretativa por parte del lector lleva a los títulos de Internet a emplear pocas metáforas y juegos de palabras, a diferencia de lo que ocurre en la prensa impresa”. 
Según mi investigación comparativa de los títulos de las ediciones digitales de dos periódicos [4], las palabras más simples y claras funcionan en beneficio de la buena recepción de la información, haciendo que el flujo de noticias corra más libremente. Pero, como contrapartida, también se ve aumentar el desequilibrio informativo al disminuir los flujos de información en determinadas direcciones.
En efecto, aunque Internet sea muy beneficiosa para transmitir informaciones, los periodistas todavía tienen que tomar en serio la redacción de las noticias para que no alejarse de los lectores. Después de todo, es una herramienta; lo más importante es el criterio de la persona que la usa.



[1] http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/25/internacional/1364200449.html
[2] http://www.reuters.com/article/2013/03/24/us-centralafrica-rebels-factors-idUSBRE92N0IY20130324
[3] URETA, Ainara Larrondo (2008): Los géneros en la redacción ciberperiodística: contexto, teoría y práctica actual. Bilbao: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco, p. 113.
[4] Los dos periódicos digitales son Elmundo.es de España y huanqiu.com de China.



* Xiaoling Wang es Magíster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y realiza su doctorado sobre comunicación en esta universidad.

BIG DATA, ¿un nuevo concepto o simplemente una vuelta de tuerca?

Belén Mainer Blanco*
Hace cinco o seis años llegó a nosotros el término "cloud", la nube. Era algo que ya convivía con nosotros aunque no teníamos mucha conciencia de ello. El extinto Messenger o nuestros correos Hotmail o Gmail ya estaban en la nube. Entonces se hablaba de la nueva tendencia sin saber si cuajaría en el mercado.... pero cuajó. Su uso se ha ampliado hacia el ámbito empresarial, hacia el Internet de las cosas, etc., que ha hecho que hoy la nube esté entre nosotros. ¡Y en tan poco tiempo! Recientemente, un amigo me confesaba cómo descubrió la infidelidad de su pareja porque, ¡qué vergüenza!, subió a la nube la información de su móvil! Ella, la infiel, le había confiado sus claves. Él solo tuvo que conectarse para tener la certeza de lo que ya sabía. Hay quien sabe cómo facilitar que les pillen… ¡qué cobardía!
Pero volvamos a lo que nos ocupa. La nube ha sido, es y seguirá siendo un éxito; adaptada a todo tipo de demandas y requerimientos. En muchas ocasiones el asunto consiste en dar una vuelta de tuerca a lo ya creado, es lo que se llama innovación, ver desde otros prismas una realidad consolidada (la nube era un paso más de lo que ya se sabía, una evolución de la virtualización). Hoy, el término de moda es Big Data, un mecanismo que nos permite consultar y gestionar en segundos enormes bases de datos. Y la pregunta de un usuario normal, de a pie, es: ¿eso cómo me afecta? Es cierto, está dirigida a grandes empresas, pero todos somos al final clientes de alguna gran empresa…, por tanto, también nos afecta. Muy sencillo, hoy me ponía un gran ejemplo un amigo. Comentábamos las detenciones producidas sobre pasajeros que habían publicado comentarios contra EEUU en su Twitter personal. Big Data permitió conocer a las autoridades estadounidenses esa información en segundos y se la hizo llegar al que la requirió: el gobierno de los EEUU (con muy poco sentido del humor en esta materia), lo que permitió detectar a los infractores. ¡Qué desfachatez, cómo se atreven a insultar a EEUU y luego venir de visita!

Big Data permite rastrear dónde y a quién llegan nuestros Twits, permite rastrear nuestra navegación, permite buscar por la red la información que nos interesa en breves momentos… Somos un libro abierto para quien quiera saber qué consultamos, interesante.

Y no perderé la oportunidad de decir lo que Big Data significa para la nueva generación de consolas, que pronto inundarán el mercado para ofrecernos todo el consumo a golpe de mando. Nos aconsejarán lo que creen que nos puede gustar por nuestro historial de búsquedas, consumos… Nos ofrecerán todo el ocio en el salón de nuestra casa. Una comunicación directa con el usuario a través de un dispositivo elegante (digno de estar en el salón). Sin duda, un hecho del que no perderán la oportunidad de criticar los detractores de esta industria, como el estudio recientemente publicado acerca de que los videojuegos son la causa del menor rendimiento de los niños en las escuelas. ¡Qué horror y ahora, encima, el demonio se mete en el salón!





* Belén Mainer Blanco es periodista y trabaja en Gabinete de comunicación empresarial; doctora por la Universidad Complutense de Madrid, especializada en el campo de los Games Studies.

domingo, 4 de agosto de 2013

Robert Sikoryak y la desacralización del canon

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Preocupados por los cambios de formatos de los discursos, por los dispositivos lectores, por su materia, nos preocupamos menos de los lenguajes, de la traducciones que los discursos sufren la pasar de unos medios a otros. Asistimos no solo a la revolución digital, a la convergencia binaria, sino sobre todo a la convergencia traductora: la reductora conversión de los lenguajes. Los canales nos engañan con sus espectaculares acogidas de las señales; el verdadero cambio no es el de la señal, que es el compete a los empresarios mediáticos, sino el que está transformando los discursos adecuados a las nuevas mentalidades que la extensión textual provoca. La extensión deforma, distorsiona los discursos amoldándolos a los nuevos moldes de la socialización cultural.
Ya no son los públicos los que crecen en dirección a la cultura, como girasoles orientados hacia un sol brillante. Es el gusto del público el que exige —así nos lo afirman— que le sean traducidas a sus formas comprensión todo aquello a lo que se quiere que tenga acceso. Lo demás, el resto, permanecerá invisible ante sus ojos limitados por la pérdida de los hábitos.


Poco a poco, vamos viendo cómo se va produciendo el trasvase de un lenguaje, de una forma específica discursiva, a otros, esencialmente gráficos por la interacción con los nuevos dispositivos, de los cuales nos hemos convertido no en usuarios, sino en terminales. Síntesis, grafismo y estilización parecen ser las armas con las que se construyen los nuevos formatos discursivos. La explicación o el razonamiento se pierde tras las síntesis "puntuales" —como saltos hipertextuales— que configuran las nuevas formas de narración y argumentación; la pérdida de procesos intermedios parece ser el método en beneficio de la "imagen" integrada, sintética y simultánea. El grafismo, más allá de lo icónico, busca un orden en el que la palabra es secundaria respecto a los factores expresivos, impactantes, emocionales de la imagen. Por último, las estilización supone un nivel envolvente, un repertorio reproducible, duplicable, que actúa como elemento identificador del conjunto facilitando su lectura; la estilización permite ofrecer, marcados  por el estilo —el código identificable—, los elementos innovadores; ni tan nuevo como para ser irreconocible, ni tan repetitivo como para no llamar la atención.

Un buen ejemplo de estos procesos nos lo ofrece a obra del dibujante Robert Sikoryak  con su Masterpiece Comics. Bajo el prisma de la parodia y la ironía, Sikoryak nos ofrece esos textos sintéticos, gráficos y estilizados dando forma, bajo la apariencia de "comics" a importantes textos literarios de la cultura occidental. Del Génesis a Camus, de Wilde a Shakespeare, el autor recrea los textos aproximándolos a los códigos gráficos y narrativos vigentes. La publicidad de su obra explica con claridad el proceso de transformación:

Masterpiece Comics adapts a variety of classic literary works with the most iconic visual idioms of twentieth-century comics. Dense with exclamation marks and lurid colors, R. Sikoryak’s parodies remind us of the sensational excesses of the canon, or, if you prefer, of the economical expressiveness of classic comics from Batman to Garfield. In "Blond Eve,” Dagwood and Blondie are ejected from the Garden of Eden into their archetypal suburban home; Oscar Wilde’s Dorian Gray is reimagined as a foppish Little Nemo; and Camus’s Stranger becomes a brooding, chain-smoking Golden Age Superman. Other source material includes Dante, Shakespeare, Dostoyevsky, bubblegum wrappers, superhero comics, kid cartoons, and more.

Sikoryak convierte un tipo de discurso canónico en un discurso que asume los rasgos de lo popular, el cómic, pero que requiere del conocimiento previo del lector para su eficacia comunicativa. De esta forma, el texto resultante requiere del texto base para que la parodia funcione. No es evidentemente un sustituto, como puede ocurrir con el filme respecto a la obra literaria de la que puede declararse autónoma. La parodia, en cambio, requiere de la conexión con su origen para ser entendida plenamente.
La adaptación de El extranjero, de Albert Camus, convirtiendo a Mersault en un "supermán" clásico, pasa por el necesario conocimiento del papel del superhombre nietzscheano, del "übermensch" en el existencialismo. Las portadas de "Action Camus" nos muestran momentos de El extranjero —la indiferencia ante la muerte de la madre, las indiferentes relaciones con la amante, la muerte del árabe en la playa, el juicio o el camino hacia la guillotina— con la presencia de un Superman dibujado como en su primeras épocas, con el detalle de llevar un cigarrillo en las diferentes escenas.


Un estilo completamente diferente se pone al servicio de la parodia, esta vez en Candiggy. El objeto no es otro que el Cándido volteriano, cuya inocencia se refleja en los códigos gráficos usados para definir al personaje. Lejos de buscar una unidad de estilo en lo gráfico, este viene definido por la forma de generar la parodia, es decir, en el plano constructivo, en la intención. La forma se adapta a las formas preexistentes en el amplio repertorio de la producción gráfica. No hay necesidad de innovar en este terreno sino, por el contrario, usar el reconocimiento de los lectores como forma de conexión.
Este hecho se percibe perfectamente en el tercer ejemplo, esta vez en otra publicación, con Drawn & Quaterly, el del clásico Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, en donde Robert Sikoryak recurre a la recreación de una portada de 1953 de la popular revista de terror Creepy. El autor mantiene la estructura, tipografía, colores, etc. sustituyendo los personajes con los de la novela, reflejados en el estilo de la revista original. El goticismo romántico de la novela de Emily Brontë queda transformado en un cómic de terror con un estilo muy marcado, esencial para el establecimiento de lo paródico.

[imagen tomada del blog "I love comic covers"
 http://ilovecomiccovers.blogspot.com.es/2011/07/tales-from-crypt-35-masterpiece-comics.html]
Las ideas tradicionalmente manejadas en el estudio de las adaptaciones se ven modificadas ante este tipo de acciones en las que los discursos pasan por tales transformaciones. Es evidente —la propia publicidad de la obra insiste en ello— que hay una voluntad desacralizadora del canon. Pero la desacralización es una parte más del proceso dinámico de la cultura.

En cualquier caso, esta desacralización no es una negación, pues la parodia no puede sobrevivir sin lo parodiado. Lo que se produce es un convivencia de cánones en una extraña alianza: el cómic asciende a forma canónica a través de los estilos imitados, que se vuelven "clásicos", reconocibles, junto a unos textos —considerados también clásicos— que son desposeídos de sus aspectos formales en beneficio de las nuevas formas emergentes. Hay un circulación, que no es nueva —la cultura implica siempre estos movimientos—, entre la cultura canónica y la popular,  que está sometida a otro tipo de variables del gusto. Los trabajos de Sikoryak con Masterpiece Comics, los publicados en las revistas Raw o con la editorial Drawn & Quaterly sobre Kafka, Dostoiesvki o Hawthorne, son ejemplos de esos movimientos entre los diferentes estratos culturales. 
Los textos son ahora el material reciclable para la construcción de nuevos textos. Frente a la idea de los "conservadores" de textos —los sacralizadores—, los nuevos tiempos necesitan lo "sagrado" de la cultura que les precede y, en la que todavía viven, para sentirse irreverentes. Toda blasfemia esconde un creyente. El problema es el olvido, la indiferencia.





* Joaquín Mª Aguirre es profesor de la UCM, crítico, editor de la revista de estudios literarios Espéculo y del blog El juego sin final. Su blog diario es Pisando charcos.