domingo, 1 de junio de 2014

Divagaciones sobre las palabras de los colores

Xiaoling Wang*
El ser humano no puede prescindir de los colores, pues rodean toda nuestra vida. Así que la lengua del ser humano tampoco puede separarse de los colores. Sin embargo, las palabras para designar los colores tienen un carácter de vaguedad que conduce muchas veces a una confusión en la comunicación intercultural.
En una de mis clases enseñé las palabras de los colores a los alumnos y encontré que para ellos el color “morado” y “violeta” no son lo mismo, que morado es más oscuro que violeta. Pero según la visión de los chinos, el morado es casi igual que el violeta; lo que llaman los españoles el color violeta para nosotros es más parecido al color azul oscuro.
El ojo humano es capaz de distinguir varios millones de colores en función de las condiciones de observación [1], mientras que las palabras son muy limitadas. Además, nadie puede distinguir exactamente en qué punto empieza el color rojo, ni en qué punto termina. Diferentes personas pueden señalar diferentes límites. Por ejemplo, la palabra del inglés “brown” tiene dos palabras correspondientes en idioma español, que son “marrón” y “pardo”. Pero el “brown sugar” en español se llama “azúcar negro” o “azúcar moreno”. Mientras que en chino, se llama “hóng táng (azúcar rojo)”.
Para esta confusión hay una solución simple. Primero, estas palabras provienen de las cosas concretas, o sea las existentes en la naturaleza. Por ejemplo, según la etimología, la palabra “blanco” viene del germánico blank, que era como los teutones se referían a sus caballos más claros. Y en el idioma chino, la palabra “hóng 红”, “rojo” en español, proviene del color de sangre o el sol.


Entonces, cuando no podemos describir u olvidamos cómo se llama este color, la buena manera para definirlo es con la ayuda de las cosas concretas. En el idioma navajo, que es un grupo de lenguas amerindias, no existe una palabra que resuma el color “negro”, sino dos palabras concretas para representar ese color – “oscuro como carbón” y “oscuro como la noche” [2].
Por otro lado, el problema más complicado es que los colores que se usan como símbolos, a menudo tienen significados culturales muy distintos. En la antigüedad en China, los colores fueron un símbolo de la posición social de la gente. Aunque hoy en día no tienen ese significado social, siguen teniendo un determinado simbolismo. Por ejemplo, a nosotros los chinos nos gusta mucho el color rojo, que se ha transformado en un símbolo de la cultura china. Esto se debe a que el rojo representa la suerte para nosotros o, mejor dicho, la buena suerte; si quieres asistir a una fiesta china, elige ropa roja.
Pero el significado de las palabras ha cambiado a medida que se ha desarrollado la sociedad. Algunas han obtenido una nueva connotación, mientras que otras la han perdido. En tiempos anteriores, en China había muchas palabras, que hoy en día no usamos, relacionadas con el caballo porque era un transporte muy importante en aquel tiempo. Respecto al color, el “rojo”, por ejemplo, tiene un significado diferente que antes. En la palabra “hóngqí 红旗”, el morfema “hóng” significa “rojo”, el “qí” significa “bandera”, entonces la palabra indica una bandera roja; sin embargo, en la palabra “hóngrén红人”, el morfema “hóng” significa “rojo”, el “rén” significa “persona”, pero la palabra no implica una persona roja, sino una persona muy popular; y en la palabra “yǎnhóng 眼红”, el “yǎn” significa “ojo”, el “hóng” ya sabemos es “rojo”, en lugar de referirse un ojo rojo, significa "envidioso".

Dongchuan, China, foto de Zhang Ning

Al iniciar el aprendizaje de las palabras de los colores, es fácil tener destreza en el aprendizaje de las elementales como blanco, negro, rojo, amarillo, verde y azul, etc., aunque cuanto más papel juegue el factor simbólico o cultural, más difícil será entender la lengua extranjera.
A mí me gustan las palabras de los colores, no sólo por las connotaciones que tienen, sino también porque se usan mucho en las obras de arte, por ejemplo en los poemas. A lo mejor es una forma que puede ayudarnos a aumentar los intereses sobre estas palabras, así que tendremos ganas de aprender más. Entre otros, uno de mis poetas favoritos es GuCheng [3]:

Una generación
la negra noche me da negros ojos,
yo los uso para buscar luz.
Abril de 1979



[1] EFE, El ojo puede ver millones de colores de día y solo en blanco y negro de noche, 08/09/2012, ABC.es.
http://www.abc.es/20120908/ciencia/abci-colores-201209081248.html
[2] Stephen Ullmann, Semantics: an introduction to the science of meaning, Oxford : Blackwell, 1962: 246.
[3] GuCheng (1956-1993), poeta chino.




* Xiaoling Wang es Pedagoga y Magíster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid; realiza su doctorado sobre comunicación en la UCM.

Comer, beber, amar: la sociedad moderna y la ética tradicional de China.

Kai Zeng*
Una vez, en el restaurante de la Facultad de Ciencia de Información, pregunté a mi profesor: ¨en España hay muchos platos famosos como el cerdo asado, el jamón ibérico, la paella, las tapas, la tortilla, los mariscos, etc., ¿pero cuál es lo más representativo como símbolo de la comida española?¨. Mi profesor no me mencionó ninguna comida típicamente española, con una fama nacional o internacional directamente, sino que me dijo que en España había muchos platos buenos, todos estaban marcados por pueblos determinados, tenían relación con las situaciones del clima, los suelos, la hidrografía, la vegetación, la tradición y las costumbres de los residentes locales. Por ejemplo, en la zona de las montañas cubiertas de robles, la gente cría cerdos, así evolucionaba el jamón ibérico. En Madrid podíamos disfrutar de los mejores mariscos, porque aquí existían mercados exigentes bien abastecidos.

Eso me hace pensar en la misma situación en China, en una tierra vasta y antigua en la que hay ocho cocinas, representadas por miles de platos. En el norte de China, existen praderas, hay más ovejas y vacas; la gente cocina a menudo con carne de res y el cordero. En el sur del país, existen ríos y lagos, hay más acuicultura, aves de corral, a la gente le gusta comer pescado y pollo. En las zonas costeras, el pueblo está especializado en la cocina marinera. En el sur húmedo, a las gentes les gusta el picante con el fin de deshacerse de la humedad del cuerpo. En el norte prefieren la barbacoa y el vino fuerte para resguardarse del frío. Una comida es una expresión de la cultura; la forma de comer refleja nuestros valores y nuestra actitud hacia la vida.
La cena es como metáfora de la vida, una pequeña mesa llena de una amplia variedad de platos refleja nuestro sueño, deseo, amor y conflicto, describe nuestra relación personal y la realidad cultural y social. A través de la película Comer, beber, amar (1994), el director Ang Lee nos reconstruye unas escenas auténticas de la práctica cultural china. También muestra a todo el mundo el choque de los valores morales tradicionales entre oriental y oriental, entre tradicional y moderna.
Empieza por unos planos vivos: el aceite está hirviendo en la olla; las verduras, pescados, cerdos y pollos fueron cortados ordenadamente, el fuego y el humo están bailando; uno y otro plato salen mientras exhalan el aroma. En una cocina dentro de una casa, o una casa dentro de una cocina, el padre Zhu, un cocinero profesional, está realizando una carrera contra el tiempo para preparar la comida y espera el regreso de sus hijas. Las fotos colgadas en la pared nos cuentan el fondo de la identidad, la fama y gloria de este personaje.



En China hay un refrán: la comida es considerada por el pueblo como el cielo, también es traducida en español como: el hambre genera descontento. Un buen cocinero no sólo es el núcleo de la cocina, también es el protagonista de la familia, al igual que este hombre, el responsable de una familia monoparental. Las verdaderas comidas chinas están hechas a mano, por sus procedimientos engorrosos de preparación, no pueden ser fabricadas por la producción estandarizada. Cada plato es la cristalización de la sabiduría, la experiencia y la técnica de su propio cocinero; es su interpretación cultural y expresión emocional. Por eso, cada cena es incopiable, está identificada por el toque personal. A los jóvenes chinos les encantan los exóticos modernos como KFC, McDonald, etc. por su fama mundial, sencillez y rapidez, pero nunca olvidan el sabor de los platos preparados por sus padres durante sus infancias. En este sentido, para el padre Zhu, esta cena tradicional, típicamente original de China, es considerada como el vínculo emocional de su familia; significa la responsabilidad, esperanza y la atención de un padre para sus hijas.
Durante miles de años, por su forma y contenido, una cena tradicional china apoya la comunicación, organización y estructura familial de manera material y espiritual. Pero vale la pena mencionar que en la antigua sociedad de China el rol del cocinero familiar era realizado sólo por las mujeres. Hasta cierto punto, en el principio, esta división del trabajo era una forma para destacar el estado y la importancia de la mujer en la familia, pero con el desarrollo de la sociedad, evolucionó en el símbolo del machismo y del pensamiento feudal. En esta obra, sobre el configuración de rol, el autor no describe una relación entre la madre y sus hijos, ni entre la madre y todos los miembros de la familia; el papel de la madre de una familia china es reemplazado aquí por el padre. El concepto tradicional de una cultura feudal se rompe y está reconstruido.
La mayoría de las personas no rechazan las comidas deliciosas, pero en esta película se enfrentan a los alimentos preparados con cuidado por un maestro de cocina; las tres hijas tienen una apatía evidente, quieren escapar de esta casa. Una suntuosa cena parece que no puede retenerlas.


¿Por qué las cosas buenas llegan a ser redundantes? En mi opinión, la felicidad de la vida viene por la libertad de la humanidad, no debe ser atada por formas y estructuras tradicionales. El padre cocinaba para mantener una estructura familiar, aunque había perdido el sentido del gusto hacía mucho tiempo. Y sus hijas estaban evadiendo la responsabilidad del mantenimiento de las personas mayores y luchando para buscar la libertad de sus propias vidas. En este momento, cualquier comida refinada perdió su sabor. Afortunadamente, empezó la formación de la reestructura. La tercera hija parece tranquila y dócil; quedó embarazada del hijo del novio de su buena amiga. La primera hija, cristiana, se casó con no cristiano. La segunda hija, ambiciosa, más abierta, también es la primera persona que propuso su idea de salir de la casa, por fin volvió a lo tradicional; renunció y se convirtió en un ama de casa voluntariamente. El padre, el defensor de la forma, estructura, moral tradicional, salió de la casa y se casó con la hija de su vecina. Por fin, todos los personajes encontraron sus propias salidas. En el laberinto de una sociedad moderna, entre los occidentales y los orientales no hay diferencia, buscando una misma naturaleza humana, desean la libertad y el amor.
En la escena final, el sentido del gusto del padre Zhu fue restaurado; un corazón feliz y libre siente el sabor y la felicidad de la vida. Confucio dijo que la comida y el sexo estaban en la naturaleza humana. Los chinos no son apáticos. La película Comer, beber, amar ayuda a los chinos que se avergüenzan de expresar emociones para realizar una vuelta a lo esencial de la humanidad.



* Kai Zeng es Máster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Realiza su doctorado en la UCM.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El chiste y los malentendidos lingüísticos

Xiaoling Wang*
En una clase de chino, la profesora china les enseñó a los alumnos españoles una pintura de un gatito, ellos dijeron “¡Qué mono!” Sin embargo, la profesora dijo que eso no era un mono sino un gatito. Aunque este chiste actual no me hizo reír mucho, atrajo mi atención y pensar en el por qué existen estos malentendidos lingüísticos y cómo evitarlos en el proceso de la comunicación intercultural, en mi caso, en la enseñanza de chino como segunda lengua.
Hay varios chistes que derivan de los malentendidos de la lengua, esto se debe a que la lengua forma parte de la cultura y constituye la base sobre la cultura sobre la que se mantiene, se desarrolla y se transmite. Podemos decir que la lengua refleja directamente la existencia de la cultura. He leído un texto famoso que se llama Shakespeare en la selva [1] , de Laura Bohannan, contado su viaje con una tribu africana y los indígenas que tienen su propia manera de interpretar la obra clásica de Shakespeare— Hamlet. Además, como en su cultura no hay significado para la palabra “fantasma”, los indígenas no la podían entender totalmente bien, sino que aceptaron simplemente que “Sin duda, en tu país los muertos también pueden andar sin ser zombis”.


Entonces, la forma de comprender un discurso se basa en la interpretación de las culturas distintas. Todos sabemos que el mono no es un gato, incluido los alumnos. Ellos no estaban equivocados por el gato sino que expresaron sus emociones. El foco del chiste es la frase “Qué mono”, o mejor dicho la palabra “mono”, que a veces no indica el animal sino que significa “gracioso”. Es el significado que se produce a la medida del desarrollo de la sociedad española, se entiende y usa en esta misma sociedad.
Otro chiste es sobre un alumno extranjero que está estudiando chino. Cuando estaba de vacaciones, viajó al zoo de Beijing para ver los osos pandas, pero se perdió en la ciudad. En este momento, encontró un joven chino y le dijo en su idioma que quería ver al oso panda. Curiosamente, el joven se fue con expresión asustada. Después de consultar al diccionario, este alumno supo que se había equivocado confundiendo la palabra china “xióng māo (oso panda)” con “xiōng máo” que significa pelo en el pecho, pareciendo que preguntaba por ver el pelo en el pecho del joven.

Este chiste descubre un problema importante del aprendizaje del idioma chino, que quizás sea una de los problemas más difíciles para aprenderlo— los cuatro tonos, que son casi iguales para los extranjeros. Además, en el sistema lingüístico chino hay muchas palabras que tienen sonidos distintos con significados correspondientes, debido al carácter del sistema lingüístico, también se pueden provocar muchos malentendidos en el proceso de aprendizaje.
Las diferencias de cultura aumentan su aparición y supone un obstáculo en los actos interculturales. Como hemos mencionado, las palabras a veces no sólo significan lo que creemos literalmente, sino que tienen connotaciones culturales específicas. En el chino, incluso algunos números implican significaciones extrañas para extranjeros, por ejemplo, el número dos (èr) puede significar “tonto” en ciertos contextos. Por lo tanto, podemos decir que los malentendidos lingüísticos se provocan por la cultura, que conduce las diferencias del sistema lingüístico.
Me da pena que estos no sean problemas fáciles de resolver; ocurren mucho a los estudiantes que tienen buen nivel de la lengua pero obstaculizan su progreso. Todavía no hay una mejor manera de evitarlos. En mi opinión, se debería estimular la comunicación de chistes, porque ellos no sólo funcionan para reír o entretener, sino también para recordar las partes más difíciles de aprender y darse más cuenta durante el estudio.




[1] Laura Bohannan, "Shakespeare in the Bush", Natural History, August-September, 1966.


* Xiaoling Wang es Pedagoga y Magíster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid; realiza su doctorado sobre comunicación en la UCM.