martes, 8 de julio de 2014

La magia de la política culinaria

Esther Zhang, Shanghái, China
Desde la apertura del día 9 de marzo hasta la clausura del día 23 del marzo, la Feria al aire libre de las Empanadas Chinas, celebrada en el Jardín Yu, un lugar histórico y comercial en el corazón de Shanghái, ha acogido a muchos visitantes. Aunque no se ha publicado el número total de los comensales, se puede imaginar lo bullicioso de la multitud al ver el hecho de que más de cien mil empanadas se han vendido en una hora de un sólo mostrador de la marca Qing Feng, un restaurante de sucursales de Beijing de comida rápida china.
Docenas de mostradores de todo tipo de bollos al vapor, así como otras tapas típicas provenientes de más de diez provincias de China , se vieron en esta feria, una de las cuales mencionada arriba fue lo más popular. 
¿Cuál es o cuáles son los secretos del éxito de Qing Feng? ¿Un sabor excepcional? ¿Una forma delicada ? ¿Una historia milenaria?... De hecho, esta marca popular “Qingfeng”, local de Beijing fundado en 1948, también había aparecido en la misma feria de los años pasados sin lograr el éxito semejante. ¿Qué ha conducido, pues, a este cambio gigantesco? El factor clave consiste en una visita sorpresa del presidente Xi de China.

El presidente Xi, en un sucursal de restaurante de Qingfeng

Un sábado de diciembre del pasado año, Xi fue a una sucursal del restaurante de bollos al vapor Qingfeng, acompañado de varias personas, sin protección especial ni el aviso con antelación al restaurante, e insistió en ponerse en fila como los demás a pesar de que los camareros lo reconocieron y querían darle el privilegio de pedir la menú.

Xi ordenó media docena de empanaditas al vapor rellenas de cerdo y cebollino, además de un platito de vegetales y otro de estofado de hígado e intestinos de cerdo, que es una tapa típica de Beijing, que le costaron un total de 21 yuanes (menos de 3 euros)
No había ningún medio oficial informando sobre esta visita, como es habitual en este país; de este modo, todas las fotos borrosas y los vídeos amateurs son tomados y grabados con sus teléfonos móviles por los consumidores y camareros presentes, las cuales se publicaron en línea pronto y se difundió rápidamente por Internet, mostrando que Xi hacía fila para pedir los platos y comiendo su almuerzo sencillo, sentado a la mesa con los comensales, charlando con ellos y el gerente del restaurante, y aceptaron las peticiones de fotos y apretones de manos de la gente. 
Aparte de los corresponsales locales que acudieron al mismo restaurante al ver las noticias en línea por la tarde para hacer las entrevistas de los testigos [1], los residentes locales también fueron al restaurante y pidieron los mismos platillos que Xi, y los que viven cerca de Beijing llegaron al mismo destino para ordenar el “ menú de presidente Xi”. Hasta ahora, esta sucursal, diferente de los demás de Qing Feng, se ha convertido en un interés turístico de Beijing. Y la popularidad transformó a la feria de empanadillas celebrada en Shanghái pocos meses después de esta visita espontánea de Xi, aunque la gente en esta metrópoli del sur del país no se ha acostumbrada al sabor de las empanaditas al vapor del norte.



Como Jean Anthelme Brillat-Savarin mencionó en su obra titulada  Fisiología del Gusto, la comida nunca funciona meramente para satisfacer la necesidad del cuerpo físico de la gente. Es un medio de gestionar un país. Los ciudadanos tienden a aceptar al gobierno y su política al comer junto con los políticos debido a la sensación de identificación provocada. Dicho de otra manera, en cuanto a los líderes del gobierno, comer con la gente común es una aplicación de la política culinaria con el motivo de promover la relación pública y construir la imagen positiva de los políticos.
“Comer como una persona ordinaria” forma parte importante de las acciones populares de los políticos de todo el mundo. Barak Obama apareciendo en una tienda de hamburguesas de Estados Unidos, David Cameron comiendo en una sucursal de hot pot de la provincia de Sichuan durante su visita a China..., todo esto muestra la voz de los funcionarios de alto nivel —“Yo soy uno entre vosotros”, así que disminuye la distancia entre el gobierno o el partido político y la gente, sea de su propio país o de otro.


Tanto el presidente Xi como la comunidad china no son un caso excepcional. Pero cabe mencionar que esta nueva generación de liderazgo se centra en emitir una serie de nuevas reglas para establecer una nueva imagen del gobierno central y hacer una campaña profunda en contra del burocratismo y formalismo, entre las cuales se destacan la restriccion de las comitivas gubernamentales y las disminuciones de bloques viales. Sin duda alguna, la visita mencionada de Xi aplicada el concepto de “comer como una persona ordinaria” a su vida política ha logrado e incluso superado al efecto deseado. Con respecto al comentario de un diario hongkonés, durante las últimas seis décadas, la imagen de los líderes chinos se había transformado de ser un “dios” a una “figura de autoridad” y, hoy en día, a ser “una persona ordinaria”. Si se remonta a la época de la sociedad feudal china, los emperadores, considerados como el “hijo del dios”, construyeron una imagen más alta que sus súbditos por un montón de principios para distinguirse de su gente, tales como los carácteres formados en el nombre del emperador no se pueden usar ni decir por ninguna otra persona, ni hablar de la diferencia de la comida entre la corte y el pueblo, ya sea de la materia prima, o sea de la manera de su elaboración y la forma de presentación.
En aquellos momentos, los emperadores se esforzaron en vivir y comer de manera diversa de los demás mientras que en estos momentos, los líderes resisten en mostrar la diferencia de la gente común. Sin embargo, la comida, considerada como forma de acceso más fácil para tener influencia política sobre el pueblo, no cambia ni cambiará su magia por el tiempo transcurrido.

[1] Según los medios oficiales publicados luego, antes de esta visita sorpresa, Xi fue a una empresa de suministro de calefacción y después de este almuerzo, realizaría una visita a un asilo de ancianos en la ciudad.




Esther Zhang es Postgraduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid (UCM)



sábado, 21 de junio de 2014

La Buena Tierra: un relato auténtico sobre la cultura tradicional china

Kai Zeng*
The Good Earth
Sobre las interpretaciones de la esencia de la cultura tradicional china, las palabras de algunos famosos escritores chinos contemporáneos con gran fama y gloria, como portavoz oficial de nuestra cultura, o las opiniones de los extranjeros, ¿Cuáles son los más reales, creíbles y vívidas? No puedo concluir fácilmente. Hasta que un día, en el cineforum, nuestro profesor nos presentó la película La Buena Tierra, me dio una profunda conmoción.
Después de la clase, quería realizar un comentario, pero cada vez que me sentaba frente al escritorio, no sabía por dónde empezar. Este sentido me hace pensar una famosa frase: ¨como un gran sonido de escasa tonalidad, como un gran cuerpo (imagen) sin forma¨ (Tao te Ching, Cap 41), según el Viejo Maestro Lao Tse, la verdad purísima no se puede describir ni transmitir por el simple lenguaje, sino que debe ser sentida por el corazón. 
Esta obra me conmovió mucho, por su precisión para la reconstrucción de la realidad. Las escenas, los accesorios, los vestuarios, los maquillajes y los diálogos parecen auténticos, sacados por la vida real de un pueblo chino en el siglo XX. Como su fundamento, la novela original es una tesoro de nuestra cultura tradicional, por allí podemos identificar todos los que tenemos y hemos perdido durante el tiempo. Nos permite descubrir los elementos típicamente originales de China, además, sentimos un mejor espíritu de la humanidad. La autora conoce China mucho mejor que mayoría de los chinos, por su talento literario, experiencia personal y perspectiva intercultural.  
Pearl S. Buck, llegó a China cuando era una niña y vivía en esta tierra oriental durante 40 años. En aquella época, tenía una profunda amistad con los representantes culturales de este país, como Hu Shih , filósofo y ensayista, uno de los intelectuales más destacados del Movimiento del Cuatro de Mayo; Mei Lanfang, uno de los artistas más influyentes de la ópera de Pekín en la historia moderna; Xu Zhimo, el famoso poeta, fundador de la escuela de la Luna Nueva; Lao She, novelista y dramaturgo, símbolo de la literatura moderna china del Siglo XX. Ella también experimentó una época turbulenta; fue testigo del sufrimiento y el sueño de esta antigua civilización. Se puede decir que la propia vida de la autora es un proceso de intercambio cultural,se presenta una fusión de los valores oriental y occidental. Por eso, su obra La Buena Tierra como si fuera el vino de gran reserva elaborado y embotellado en una antigua porcelana oriental, contiene diferentes niveles de sabor. También nos deja temas importantes sobre China para analizar. 


El apego sentimental a la tierra del pueblo chino
  Cualquier ser humano no puede vivir sin los elementos básicos otorgados por la naturaleza como el agua, el aire y la luz solar. En la cultura tradicional china, la combinación del cielo, la tierra y la gente son considerados como el requisitos para construir un mundo armonioso. Para los antiguos chinos, el cielo ¨Tian¨ significa el poder del dios. Por ejemplo, el emperador se llama a sí mismo ¨Tian Zi¨ (El hijo del cielo), significa el derecho divino de los reyes. Ellos creían que en algún lugar del cielo vivían distintos dioses a cargo del clima, la hidrología, las mareas y los desastres que influyen profundamente en las cosechas anuales. Esencialmente, el politeísmo chino no tiene diferencia con los de otras civilizaciones como el antiguo Egipto, la antigua Grecia y la antigua India; meramente, Zeus para los antiguos griegos en china fue denominado como el Emperador de Jade.
Si el poder del dios es invisible y el cielo es imprevisible, están fuera del control de los recursos humanos, entonces la tierra tiene un valor más práctico. Cuando un campesino se puso de pie en fértiles tierras de cultivo bien trabajadas y organizadas, recoge un puñado de suelo fértil con dos manos, en este momento, no es difícil para conseguir una sensación de seguridad y un sentido de la presencia, porque esta base de todos los medios de producción es visible, tocable y probable, le da la fe, la confianza y la energía de trabajar y luchar para crear la felicidad de la vida.

esclavo de la casa

A los chinos les gusta el sentimiento de ser el propietario de tierras, hasta un grado incomprensible. En La Buena Tierra, los protagonistas trabajan con afán, ganan y ahorran el dinero para comprar más tierras. Incluso en frente de los desastres naturales, prefieren huir a vender su tierra. Al recibir una riqueza inesperada en el sur del país, su primer deseo fue volver a la casa para organizar su tierra. En el día de hoy, los precios de las viviendas en China son muy altos, y según la ley, la tierra no es una propiedad privada de carácter permanente, un ciudadano sólo tiene 70 años de la posesión de su tierra. Aún la realidad es cruel, mayoría de las familias chinas no rechazan ser ¨esclavos de la casa¨, pagan sus ahorros de toda la vida para comprar un piso en un pedazo de tierra. Sin casa, tienen miedo de cansarse,casarse y disfrutar la vida.

Los personajes de la película emplean toda su vida para la acumulación de la tierra, los chinos de hoy hacen lo mismo, no existe gran diferencia; compran piadosamente un pedazo de tierra sin una plena propiedad. Eso me hace pensar una broma: Una anciana china guardaba el dinero durante toda su vida, compró una casa con todos sus ahorros antes de morir, no disfrutaba con mucho tiempo y murió rápidamente. Una anciana estadounidense compró una casa por préstamos caseros, se trasladó a su nido cuando era joven y después trabajaba para devolver el préstamo. Antes de morir, había pagado todas las deudas y también había disfrutado su vida. Sin duda, esta historia es exagerada, pero la realidad es igual: la tierra y la casa son bienes reales y visibles, son consideradas como las propiedades más importantes para los chinos. Para nosotros, una tierra propia simboliza el hogar, la protección, un puerto para la vida, que determina nuestra forma y actitud ante la vida y el trabajo. Creo que eso es una costumbre y una ideología arraigadas en la cultura tradicional china. Detrás de ella, se reflejan las diferencias de los valores entre el modelo económico que se centra en la producción agrícola y el modelo comercial.
Aunque el territorio de China es muy grande, en muchas zonas están las montañas, las mesetas y los desiertos. Sólo en las zonas de llanura entre los dos grandes ríos(Yangzi y Amarillo)existe un espacio magnifico para desarrollar una agricultura a gran escala y para construir una civilización con gran población. En la antigüedad, los antepasados chinos cultivaban arroz, trigo, mijo, etc., en la zona de los dos ríos y establecieron una civilización agrícola. Por la distribución de la tierra y el calendario agrícola, los campesinos tienen que trabajar y vivir juntos en un determinado territorio, no tiene mucha ocasión ni costumbre para viajar por otro lugar y desarrollar un comercio avanzado e internacional, sino que prefieren un tipo de modelo económico de autosuficiencia. La fortalezas y la debilidad coexisten, en la larga historia de China no apareció civilización de polis, sino que nació una civilización feudal de alto nivel de centralización. Bajo esta condición, la economía de la agricultura es respetada y el desarrollo comercial se inhibe. La tierra es considerada como la base más importante de la producción agrícola, se relaciona estrechamente con cada persona.


Antes de la construcción de la Ruta de la Seda, en un largo periodo, los chinos vivían en una sociedad cerrada. Hay una poesía famosa en el periodo antes de la dinastía Qin describe la forma de la producción y la vida de aquella época: ¨日出而作,日入而息,凿井而饮,耕田而食¨, traducido en español como: Trabaja cuando sale el sol, descansa cuando se la puesta del sol, excava el pozo para beber, cultiva la tierra para comer. Así podemos observar que todas las actividades económicas y sociales tiene relación estrecha con la tierra. Hay una frase popular que dice  ¨各人自扫门前雪,莫管他家瓦上霜¨, traducido en español como: Barra usted mismo el nieve en frente de la puerta de su casa, no se preocupe por la helada sobre los azulejos de su vecino. Esta frase enseña a la gente a organizar bien su propia vida, a que no se meta en la vida de otros. Bajo la influencia del cerrado entorno geográfico continental y una forma tranquila para vivir, los antepasados chinos formaban un pensamiento conservador, no tenían el espíritu pionero, preferían organizar el mundo interior, no tenían mucho interés por el mundo exterior. 
Los filósofos chinos plantearon una idea de la división de las clases sociales; se dividió la sociedad en 4 clases; son los funcionarios, campesinos, artesanos y comerciantes. Según esta clasificación, el nivel de los funcionarios es considerado como el superior y más importante, y el nivel de los comerciantes es considerado como lo más bajo. Por eso podemos descubrir que los antiguos filósofos chinos no se dieron cuenta de la importancia del comercio. Si un campesino quiere salir del pueblo, para descubrir el mundo, o un negociante quiere viajar por otras ciudades para expandir el mercado y buscar más oportunidades, tienen que enfrentar las amenazas y los desafíos de perder su tierra, así pierdan su medio de producción e identificación social.
En el período de la crisis financiera mundial, China encontró la desaceleración económica; el gobierno no planteaba métodos eficaces para salvar la industria y la fabricación ni para mejorar la productividad, sino que prefirió incentivar al sector inmobiliario para estimular la demanda interna. Esta política es irracional; su esencia es como beber el veneno para tratar el cáncer. En este camino al infierno, nadie triunfa; ha habido muchos ejemplos de fallo. Los economistas de todo el mundo preguntan: “¿Por qué la economía de China todavía no se ha derrumbado? Porque el estado siempre juega con la tierra, un bien con demanda infinita por 1,6 mil millones de fanáticos seguidores.
La buena tierra, la mala tierra, son las tierras mágicas para los chinos que tienen el sueño de ser propietarios.

La transformación de las clases sociales de antigua china
China tiene una larga historia con miles de años, una dinastía fue reemplazada por otra, un régimen fue derrocado por otro, pero la esencia cultural, la estructura social, la tradición y la costumbre del pueblo no han encontrado grandes cambios. Una estructura de estabilidad siempre está apoyada por una dinámica de los cambios internos de las clases sociales. Bajo el fenómeno superficial en calma, ocurrían transformaciones cíclicas. La Buena Tierra nos demuestra esta realidad: Un campesino pobre cultiva la tierra, paga la renta y ahorra dinero para comprar más tierras, a través de su sabiduría de funcionamiento y trabajo duro, con el tiempo se convierte en el terrateniente que es capaz de ofrecer préstamos a otros campesinos pobres. El campesino y el terrateniente son una contradicción, pero no son enemigos con odio profundo. Según la descripción de Pearl S. Buck, ellos forma una comunidad de intereses que se relacionan estrechamente con la tierra. Los campesinos no son esclavos y los ricos no todos son vampiros con corazón malvado. En la novela, un campesino puede casarse con una sirvienta en la casa grande, la mujer terrateniente presidió su boda. Un pobre tiene ocasión para ser un rico por su trabajo. En realidad, no hay mucha personas ricas desde su nacimiento y no hay millonarios para siempre. La esencia de la filosofía tradicional china es la conversión mutua entre los diferentes elementos y la coordinación del Yin y el Yang. Pero hoy en día según las propagandas oficiales de PCC, los explotadores y los explotados son enemigos naturales, entre ellos no existen medios de cambios de papeles excepto una revolución con el fin de eliminar completamente las clases explotadoras. Curiosamente, la novela describe la realidad, contraria, la propaganda ideológica como la realidad actual parece sacada de cuentos de hadas.

Esta película tiene un final magnifico: frente a un desastre natural, el protagonista, un escudero volvió de nuevo a ser un líder de los campesinos, dirigió a las gentes para luchar contra las catástrofes. En este momento espectacular, la diferencia entre las clases sociales se eliminó, los pobres y los ricos se unieron juntos en una misma tierra para defender su casa. Esta escena nos permite observar el regreso de la humanidad y reexaminar nuestra cultura tradicional. Me hace pensar en otra película estadounidense Un paseo por las nubes (1995); son parecidas. Este idilio chino tiene un final feliz, de estilo americano porque la literatura contemporánea china nunca destaca el papel positivo del terrateniente. Pero es un final más cercano a la cultura tradicional china, bajo una perspectiva de la armonía.

La imagen de las mujeres tradicionales chinas
Les pregunté a mis amigos extranjeros:¿Cuál es su impresión sobre las mujeres tradicionales chinas? Me respondieron que conocían la imagen de las mujeres tradicionales chinas a través de la película Fa Mulán (1998) de Disney o de la película Tigre y dragón (2000), de Ang Lee. Pero las protagonistas de estas obras presentan unas características masculinas del caballero andante. Y otros amigos hablan sobre el costumbre del vendado y la poliginia. Estas imágenes representan la realidad, pero también forman un estereotipo.
La Buena Tierra construyó una imagen diferente pero auténtica: una mujer ordinaria, tranquila, que siempre sobrelleva las penalidades. Frente a las deficiencias de su marido, ofrece su amor magnánimo. Definitivamente ella no es débil porque para salvar la vida de todos los miembros de la familia, tiene valentía para asumir la responsabilidad y el dolor al matar el búfalo para hacer la comida. Ella no es estúpida porque nunca desperdicia, acumula todas las riquezas para expandir y mejorar la carrera de su marido. Ella no es de miras estrechas porque frente al daño por la traición de su marido, prefiere soportar humillaciones a fin de cumplir la misión de mantener la integridad de la estructura de la familia. La actitud de esta mujer es una buena interpretación de ¨Ren¨ (Analects 12:1) que se considera la expresión externa de los ideales confucianos, es la virtud confuciana que denota la buena sensación de unas virtuosas experiencias humanas al ser altruista.
La autora nos describe una gran imagen de las mujeres tradicionales chinas, como si fuera la tierra, alimenta todas las vidas y es tolerante con la diversidad. 



Fuentes:
Lao Tse, Tao te Ching.
Ley de la Propiedad de la República Popular de China.
Analects 12:1


* Kai Zeng es Máster en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Realiza su doctorado en la UCM.


viernes, 13 de junio de 2014

Turing, Eugene y la inteligencia o naturalidad y artificialidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)*
En estos días los titulares de la prensa han resaltado la "superación" del llamado "Test de Turing" por parte de una máquina. El Test de Turing es aplicable a cualquier ordenador y es sencillo pues no requiere más que unos humanos que no sean capaces de distinguir si aquel al que interrogan es una máquina o un ser humano. El test, por decirlo así, somos nosotros, filtro por el que ha de pasar la máquina para recibir el certificado de "inteligente". La máquina es interrogada por escrito hasta que nuestro veredicto sea si estamos ante una máquina o un ser humano.
Si hay una definición complicada (muchas lo son) es la de "inteligencia" por dos motivos: primero, porque nos afecta y, en segundo lugar, porque nos usamos como medida para establecer la de otros. El hecho de que sin tener claro lo primero (qué es la inteligencia) podamos establecer lo segundo (el grado de inteligencia animal o artificial) se vuelve entonces problemático en las dos direcciones. Existen muchas definiciones de "inteligencia" manejando múltiples factores, desde biológicos a educativos o ambientales. Por el mismo motivo, existen suficientes discrepancias y desacuerdos en los modelos aceptados por unos u otros. "Inteligencia" no es algo aislado, sino que se demuestra en las formas de actuación o comportamiento. No se es inteligente; se demuestra inteligencia. Por eso no hay que hacerse análisis, sino pasar pruebas o test como el de Turing o de cualquier otro tipo. Eso significa que el tipo de prueba es determinante de los resultados posibles y de las divergencias entre los que diseñan unos y otros, según lo que midan. Una teoría que ponga énfasis en unos aspectos considerándolos claves de la inteligencia, será eso lo que mida. Puede que otros valoren otros distintos y así nos encontramos con esa unidad "teoría-medida" a la que cada uno se adscribe.

El Test de Turing no trata de medir la inteligencia de la máquina. Se limita a señalar que si nosotros somos la medida de todas las cosas, también lo seremos como evaluadores de la inteligencia. No hace falta más prueba que el que no sepamos distinguir si somos humanos o máquinas. Aquí se produce una identidad entre "humano" e "inteligente" que permite a la máquina ser inteligente si parece humana, es decir, si estamos convencidos de ello.
Por eso no acabamos de entender los reparos que algunos ponen a la máquina que ha conseguido ser indistinguible para una parte de los jurados. La máquina se ha desarrollado con un fin, pasar el test, algo que puede ser considerado como "su" objetivo vital de supervivencia. Los esfuerzos de sus programadores no estaban centrados en hacer una "máquina inteligente", sino en hacer una máquina que fuera indistinguible por los jurados:

“Nuestra primera idea -asegura Vladimir Veselov, uno de los programadores de Eugene Goostman- es que él pudiera decir que lo sabía todo, pero su edad hace que el hecho de no saberlo todo sea algo perfectamente razonable. Nos llevó un montón de tiempo desarrollar un personaje con una personalidad que fuera creíble”.
Por supuesto, el éxito de la prueba no ha tardado en suscitar controversias. Algunos expertos han tachado de “exagerado” el anuncio de los organizadores del evento, alegando que los programadores “utilizaron el sentido del humor” y la edad del personaje para que Eugene pudiera confundir a sus examinadores y ocultar sus tendencias no humanas.
Con todo, Eugene Goostman ha logrado convencer a muchos de que nació en Odessa (Ucrania), hace 13 años, de que su padre es ginecólogo y de que tiene a una cobaya por mascota. A lo largo de su existencia, Goostman ha sido sometido al test de Turing en varias ocasiones. Ya estuvo cerca de superarlo en 2001, 2005 y 2008. Y en 2012 logró convencer de su “humanidad” al 29 por ciento de los jueces que le examinaron durante una competición, que ganó contra otros cinco competidores artificiales. [1]


Acertaron los programadores en su estrategia: lo primero no es hacer una máquina muy lista, sino una máquina creíble. Por eso empezaron por fabricarse un personaje —el joven ucraniano de 13 años, Eugene Goostman— y escribirle un guión adecuado. Todos somos hijos de nuestra historia, es decir, estamos moldeados por nuestras experiencias vitales que nos van tallando. Por lo tanto, lo primero que necesitaba "Eugene" era "vida" porque es de esas experiencias de donde deberían salir sus reacciones, sus respuestas  a las preguntas.
Tenemos el prejuicio de que una máquina inteligente es un artefacto lleno de conocimientos. Eso no es más que un deseo de nuestra frustración, una idealización del conocimiento. Una máquina humanamente inteligente es una que se nos asemeja en las limitaciones y formas de reaccionar, por eso el hecho de ser indistinguible es lo que Turing consideró decisivo: si conseguía convencer de que no era una máquina a un 30 por ciento de los examinadores, se podía dar por buena.

En términos de memoria, los ordenadores tienden a acumular información en la memoria "semántica" y en la "procedimental" —datos sobre el mundo y sobre cómo realizar operaciones— porque son las que nos resultan más útiles. Sin embargo, las máquinas carecen de una "memoria episódica", que es la que da unidad y entidad al "yo". La memoria episódica es nuestra propia vida, el recuerdo de acciones, reacciones y emociones, más allá de lo estadístico. Por eso no tiene nada de particular que los programadores de Eugene Goostman hayan comenzado por crearle una personalidad precisa con sus detalles más precisos. Son esos detalles los que apuntalan sus reacciones de hoy y le hacen convincente. Somos animales históricos; tenemos una coherencia generada en nuestro propio devenir.
La queja de los críticos de que usaron el "sentido del humor" es absurda porque es algo específicamente humano (y puede que alguna otra especie). Desde un punto de vista lógico y estratégico, todo lo que sirviera para que lo confundieran con humano es humano. Podían haber hecho un personaje agresivo y mal hablado, mordaz, etc., o haber elegido la estrategia de crear un personaje mentiroso, y hubieran sido igualmente humanos. ¿Acaso no hay gente así, mentirosa y agresiva? Lo importante es la coherencia con su propia historia, que sepa lo que deba saber en términos relativos a su propio devenir. Lograrlo es un gran reto intelectual y un enorme logro, como lo es escribir un personaje —un Hamlet, una Lady Macbeth— del que se pueda decir que es humano, el sentido artístico de creíble y coherente. Cuando no nos creemos un personaje sobre las tablas de un escenario decimos que es muy "artificial". El "Eugene Goostman" programado, en cambio, es natural.
Lo interesante del Test de Turing —de cara al futuro, cuando los programas estén más perfeccionados— será ver qué ocurre cuando los jueces del test comiencen a señalar mayoritariamente a los humanos que participan en la prueba como máquinas, concediendo mayor credibilidad a los ordenadores, es decir, que las personalidades programadas nos lleguen a parecer más naturales que las reales. No sé qué dirán los críticos entonces.



[1] "Un ordenador pasa por primera vez el test de Turing y convence a los jueces de que es humano" ABC-blogs "El Blog. Ciencia y Tecnología" http://abcblogs.abc.es/nieves/public/post/un-ordenador-pasa-por-primera-vez-el-test-de-turing-y-convence-a-los-jueces-de-que-es-humano-16362.asp/



* Joaquín Mª Aguirre es profesor de la UCM, crítico, editor de la revista de estudios literarios Espéculo y del blog El juego sin final. Su blog diario es Pisando charcos.